jueves, 6 de enero de 2011

A investigar métodos de enseñanza-aprendizaje en economía

Más que un ensayo sobre la visión de la enseñabilidad de la economía como ciencia, lo que pretendo mostrar en éste corto escrito es el sesgo en la formación de los economistas y el problema asociados a los métodos de enseñanza-aprendizaje como problema de investigación.

Además de carecer de bases conceptuales en el tema de pedagogía, a mi juicio, escribir unas líneas de reflexión sobre la enseñanza de la economía sugiere considerar dos problemas fundamentales: ¿qué enseñar?, ¿cómo enseñar? El primero, discutido ampliamente a nivel nacional e internacional, como consenso, se observa que los estudiantes que inician sus estudios de pregrado ingresan a cursos de microeconomía intermedia, macroeconomía, estadística y econometría, los cuales componen el tronco fundamental de la disciplina; no obstante, las facultades presentan como seminarios, cursos optativos, electivas o complementarios, otros tantos que se pueden organizar en tres categoría: teoría económica, historia económica y aplicaciones. Por ejemplo, con ajustes pequeños la distribución del plan de estudios de la facultad de Economía de la Universidad de Antioquia es la siguiente: siete de micro y macro, cuatro de matemáticas, cuatro de estadística y econometría, uno de economía internacional, seis de historia y pensamiento, seis de seminarios económicos, uno de financiera, cuatro de ética y humanidades, uno de sistemas y cuatro de diversos (Herrera, 2004).

No obstante, el sesgo en la formación se hace notar. En los programas de economía, a parte de no leer a Jhon Stuart Mill y los otros enfoques alternativos del paradigma[1] dominante y a los manuales de Paul Samuelson, no se hace un análisis complejo de los fenómenos económicos. Según Beethoven Herrera (2004) : “Esta aceptación de lo propuesto por la corriente principal, ha implicado el descuido y casi nulo estudio de los problemas fundamentales y permanentes de la disciplina, tales como el estudio de la teoría del valor. Este estudio es esencial, si se reconoce, como señala Stigler (1983), que sin una teoría del valor consistente, la economía no puede desarrollarse como tal, ni tampoco podrá construir una teoría del comercio internacional, ni una teoría de la moneda”. Así, adjudicada la herencia y fieles a respetar el linaje, como economistas, estamos muy alejados de las cuestiones fundamentales que han marcado el proceso de consolidación de la disciplina: ¿Cómo se convierten los bienes en felicidad? ¿Cómo logramos que la felicidad individual sea felicidad colectiva?, ¿cómo hacemos que mi norma moral individual pueda ser aceptada como norma moral universal? Como conclusión tenemos un país manejado, según Jorge Iván Gonzáles (2004) por “economistas profundamente incultos, desprovistos, en su contexto, de las discusiones teóricas internacionales, formados con una visión parcializada de Karl Marx y dirigidos por los manuales de Paul Samuelson, que metieron en un embudo las discusiones apasionantes sobre la utilidad y la felicidad”.

Pero más allá de considerar la discusión sobre el que enseñar, apasionante por sí misma; se ha dejado de lado el cuestionamiento por el ¿cómo enseñar? Respuesta que ha sido relegada al criterio del profesor de turno quién imprime sus deseos y estrategias, la autonomía profesoral para determinar las lecturas del curso guían procesos de formación que responden a las preferencias del profesor. Esto impide que en Colombia las facultades impriman un sello propio, los proyectos individuales de los profesores no se han materializado como estrategia institucional (Gonzáles, 1999). Estrategia que tiene sus cimientos en las metodologías de enseñanza-aprendizaje que se usan para transmitir los contenidos curriculares.

Lo anterior abre la duda sobre las competencias que se despiertan o desarrollan en los espacios de interacción profesor-estudiante, ya que en Colombia, aún no han sido sometidas a un análisis juicioso que permita construir metodologías acordes con los requerimientos sociales y la asimilación del conocimiento por parte del estudiante. Problema que se traduce en una incoherencia entre el perfil profesional descrito en el programa y aquel efectivamente logrado en las aulas de clase.

Aquí viene mi punto, sostengo que, son las metodologías de enseñanza-aprendizaje las que crean las competencias en el estudiante. El perfil, el plan de estudios y el enfoque bibliográfico aportan pero en menor medida a dichas competencias. Con dicha hipótesis sugiero una línea de investigación que se enfoque en los métodos que promueven la asimilación del conocimiento en coherencia con la rigurosidad específica, por ejemplo, de la economía.

Ahora bien, mi preocupación por los métodos de enseñanza de la economía dista mucho de ser algo innovador. A finales de los años cuarenta un comité especial de la American Economic Association (AEA) estudió la enseñanza en los cursos de economía de pregrado y emitió un extenso informe publicado en la American Economic Review. Desde los cincuenta, el National Council on Economic Education y la AEA Committee on Economic Education han apoyado programas que buscan mejorar los métodos de enseñanza y evaluación, así como promover métodos de enseñanza innovadores (Becker y Watts, 2001). Durante los cincuenta y los sesenta, el Grinnell College —basado en una investigación sobre metodología en cursos básicos de economía— y Stanford University llevaron a cabo diferentes congresos —en 1957, 1966 y 1968— relacionados con los nuevos desarrollos en la enseñanza de le economía, dos de los cuales fueron editados luego como libros (Walstad y Saunders, 1998). En los setenta, el Federal Reserve Bank of Minneapolis publicó un volumen sobre las metas y objetivos para los cursos básicos, distribuido ampliamente en instituciones de educación superior y universidades. Durante esta época se desarrolló el Teaching Training Program (TTP), apoyado por el Joint Council of Economic Education (hoy el National Council), dirigido a las principales universidades norteamericanas durante los setenta y los ochenta (Hansen, Saunders y Welsh, 1980, citado por Walstad y Saunders, 1998). A principios de los noventa, este programa se restableció a través de seminarios de carácter nacional, y sirvió luego como inspiración para la publicación de The Principles of Economic Course: A Handbook for Instructors (Walstad y Saunders, 1998).

A finales de los noventa, las sesiones dedicadas a la enseñanza de la economía en el encuentro anual de la American Economic Association y la Allied Social Sciences Association se han incrementado y han contado con la participación de reconocidos economistas como Joseph Stiglitz, Paul Samuelson y Ronald Coase (Becker y Watts, 1998). Existen, además, en la actualidad nueve publicaciones académicas de economía, dedicadas al tema de la educación, indexadas en el Econlit: Economics and Business Education, Economics of Education Review, Financial Practice and Education, Journal of Economic Education, Journal of Education Finance, Journal of Higher Education Policy and Management, Journal of Real Estate Practice and Education, Financial Practice and Education, Education Economics. Entre éstas se destaca el Journal of Economic Education, cuyo website recibe más de 50000 visitas mensuales.

Los recursos existen más no la búsqueda por articularlos al sistema de forma coherente. Hay que recordar que el profesional, en este caso el economista, será el reflejo de las bases en la formación que recibe, de la investigación que desarrolla, las metodologías que utiliza y las redes o comunidades de conocimiento que integra; será resultado de un tejido de redes de significancia institucional que condiciona su función social. Ahora bien, espacios de formación construidos con enfoques sesgados —la visión Marxista y los manuales de Paul Samuelson— derivan discusiones sesgadas alejadas de la realidad que se incorporan como capital humano al individuo que pasa por las aulas de clase. Igualmente, la desarticulación de entre la visión institucional y los métodos de enseñanza-aprendizaje agravan aún más el problema. Vista la economía con este sesgo resta importancia a sus aportes y se desvirtúa la función social de la misma. Entonces, es necesario el análisis de la formación como aquella que potencia o restringe la función social del economista pero con especial cuidado en los métodos de enseñanza como aquellos directamente encargados de materializar los deseos institucionales, por ende las competencias que busca quien elige estudiar economía.



[1] Es relevante señalar la consideración teórica de Edgar Morin (1999) sobre el paradigma: “un paradigma está constituido por un cierto tipo de relación lógica extremadamente fuerte entre nociones maestras, nociones clave, principios clave”…. “el paradigma instaura las relaciones primordiales que constituyen los axiomas, determina los conceptos, impone los discursos y/o las teorías, articula la organización de los mismos y posibilita su generación regeneración” . El paradigma domina el consciente de manera inconsciente.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El control de precios en la Universidad de Antioquia: Una causa del malestar universitario

Entre los diferentes aspectos sociales que acontecen a diario en la Universidad centraré la atención en los procesos económicos, particularmente aquellos que están en función del comercio, el control de precio para algunos y la libertad de acción, comercio de pasillos, para otros. Como economista, me interesa estudiar los comportamientos económicos en función de mejorar los mecanismos por los cuales se logra una mayor calidad de vida. Al respecto, aduciendo a las leyes de precios, competencia y ganancia preocupa la aceptación del control de precios que mantiene la Universidad de Antioquia al mejor estilo de una estructura de planificación central en coexistencia con una aceptación de la ilegalidad. Los resultados económicos vistos en las economías socialistas mostraron que la adopción del control de precios lleva a: intercambios ineficientes, mala calidad en los bienes y servicios, burocracia, escasez de innovación, discordias sociales, en general, mal-estar social. Propongo en las siguientes líneas iniciar el debate y buscar la participación activa de la Facultad de Economía y los planificadores para lograr mecanismos que promuevan la liberalización de los precios sin activar costos altos para la comunidad universitaria, al mismo tiempo que se busque la mejor solución al mercado de pasillos que profundiza aún más el problema.

Dentro del Alma Mater, los formación de precios que encuentras en las cafeterías al interior de la Universidad no son la consecuencia de un sistema de mercado, menos el resultado de la mutua cooperación entre los vendedores y compradores, en realidad, es el control del sistema universitario el que direcciona los procesos económicos, controla los precios. El control lo reciben los establecimientos que están obligados por sus contratos a cumplir con el pago del canon de arrendamiento y servicios públicos, a ajustarse a las normatividades sanitarias vigentes, regulaciones laborales (con todos los costos que implican para el empresario) y otros impuestos comerciales. No es el caso para los esfuerzos económicos espontáneos que instalan sus negocios en áreas de estudios, mesas y pasillos, que escapan de la mano reguladora universitaria, eluden los costos fijos[1] bajo un sistema de trabajo informal que ingresa fácilmente al mercado, pero con ventajas en las reglas de juego para competir pues la estructura de costos fijos puede no existir y tampoco están sujetos a cumplir las normatividades fiscales. Dichos esfuerzos comerciales, además de motivar el aumento del mercado ilegal, alteran el paisaje universitario al estilo de un mercado de “Hueco” (“persa” lo llamaron los 229 profesores que días pasados manifestaron inconformismo ante el Consejo Universitario), se apropian de los espacios desplazando la función académica de las instalaciones a una función comercial donde los cazadores de rentas ilegales, gozan de inmunidad territorial y la aceptación (indiferencia) del regulador. Ante dicha situación, es fácil pronosticar la proliferación creciente de los surgimientos espontáneos, así como el progresivo inconformismo de los empresarios que ocupan los puestos altamente regulados y, el igualmente creciente malestar de la comunidad universitaria que se siente cada vez más desplazada de sus espacios académicos.

Dejando a un lado, pero no menos importante en la discusión, la apropiación del espacio público por parte de los venteros de pasillos fijos y ambulantes, comprendamos un poco la motivación de los empresarios de los establecimientos de comercio. Su motivación a ubicar un punto de venta al interior de la Universidad de Antioquia viene dada para el tamaño del mercado, es decir, la cantidad de personas que a diario circulan por el frente del negocio y son potenciales compradores. Ante ese panorama el cálculo económico de los empresarios es favorable, aun aceptando el control de los precios que impone la oficina de Bienestar Universitario a cada uno de los bienes que vende en la cafetería, eso, sin haber calculado los impactos negativos ocasionados por los venteros ambulantes.

El empresario actúa considerando algún grado de escasez en su producto, ya sea por localización o valor agregado y por tanto emprende su aventura económica. Ahora, la primera vía del problema viene dada en lo siguiente, sí un empresario, viendo las necesidades de sus consumidores potenciales, quiere vender, digamos una empanada en $950 porque en su cálculo económico ese precio es coherente con los costos y la rentabilidad esperada y además con las restricciones de los compradores (en caso contrario no la vendería), pero se encuentra ante la exigencia de Bienestar Universitario que asigna un precio de venta de $850 porque cree que es más “justo”, ¿Quién carga con los otros $100?, una de dos: a) no se vende la empanada y el empresario no arriesga, el consumidor no puede acceder al bien, hay escasez, pierden productores y consumidores, “gana” Bienestar Universitario, b) El empresario ajusta el precio, la vía más directa y simple es la calidad, habla con el proveedor para que envíe un producto de menor calidad, por ende menos costos; así, pierden los estudiantes (el consumidor) porque recibe productos de especificaciones inferiores a las esperadas, también pierde el empresario vía percepciones negativas de la demanda, “gana”, de nuevo, Bienestar Universitario. Al final, vemos una universidad plagada de mala calidad, escasez e inconformismos tanto del lado de los estudiantes como de los comerciantes. Los controles de los precios no redistribuyen la riqueza, tampoco actúan como garantía de acceso a los productos, únicamente sirven como distorsiones excesivas del sistema de mercado. Controlar los precios es enviar señales incorrectas a los mercados, por tanto la respuesta de los mercados es promover la escasez de los productos y empeorar la calidad de aquellos que sí se pueden vender. Ahora se comprende la expresión: “aquí no hay donde comer un almuerzo decente” (empleado universitario) y su consecuente respuesta al desplazarse fuera del campus universitario en busca de alimentación.

El problema se agudiza para los comerciantes cuando bajo esa estructura de control de precios también se acepta el comercio de pasillos, pues la garantía de cumplir los costos fijos y la rentabilidad se esfuma poco a poco con el desplazamiento de la demanda hacia los puntos de venta de los pasillos, por obvias razones, allá venden bienes con cierto grado de homogeneidad respecto a los de cafetería pero a un menor precio pues no cargan con los costos fijos.

Retomemos el caso del control de precios, lo que hace bienestar universitario es diseñar las características que limitan las relaciones sociales, eso es aplicar una función determinista a los cambios del mundo real, que por esencia cambian a diario; por ejemplo, el mercado de frutas y verduras a diario presenta fluctuaciones que solo el empresario dedicado a comprenderlas puede lograr ajustar el precio final de su producto con el fin de evitar la escasez al consumidor y competir en el mercado. ¿Por qué si hay población dispuesta a pagar más por un jugo de mango en tiempos de escasez de mango no lo encuentra disponible? La respuesta es porque “no da” venderlo al precio asignado desde la centralidad ¿será que el comportamiento es promover la escasez o ajustar el precio de mercado? Con la imposición de precios, al parecer Bienestar Universitario tiene una bola de cristal que le dice los precios de mercado, actúa con el regulador que cree saber todo de todos los mercados. El comportamiento de las directivas universitarias promueve la escasez en épocas donde los precios de mercado son mayores a los impuestos; por la otra vía, cuando los precios de mercado son más bajos el control no motiva al empresario a bajarlos. Se presume que Bienestar Universitario tiene buenos motivos, pero los procedimientos para lograr los objetivos convierten los buenos motivos en incentivos perversos para la libre actividad económica, la bondad se convierte en tiranía.

Ahora, ¿Qué garantiza que los precios formados bajo la mutua cooperación entre oferentes y consumidores no promuevan estructuras de monopolio y los estudiantes tengan la disponibilidad a pagar por los bienes que se ofrezcan?

Ilustremos mediante el ejemplo de la mutua cooperación en los mercados de impresión[2] que se encuentran en los pasillos de la Universidad. Innovaciones espontáneas de los estudiantes que son apoyadas por la administración en el cumplimento de las normas institucionales. Los empresarios (estudiantes) ofrecen un servicio de la mejor calidad a los consumidores (comunidad universitaria), vía competencia pues existen varios vendedores de mismo bien o servicio, los precios tienden a llegar al punto más bajo, y la diferenciación del producto se hace por valores agregados que se trasladan a los consumidores, es una cooperación espontánea que se logra precisamente porque no existen controles de precio o asignación (impuesta) de funciones de producción. Bajo este esquema todos ganan, los productores venden al precio que, por el conocimiento del mercado, cumple con su cálculo económico (esto incluye el apoyo económico a los estudiantes que participan trabajando); los consumidores obtienen un precio cada vez más competitivo, reciben valores agregados y obtienen una mayor calidad en servicio; Bienestar Universitario libera los costos de controlar los precios del mercado y gana Bienestar Universitario. La promoción de la competencia obliga a los empresarios a ajustar los precios en lectura de la presión de la demanda, en caso contrario, limitar la competencia de las empresas con la gravedad del control de precios es desestimular la creatividad y promover estructuras productivas totalmente ineficientes.

La respuesta concreta debe promover la claridad en la reglas, basar las estructuras de mercado en oportunidades iguales para los que participan, promover la competencia y liberalizar los precios. Todos los mercados son lugares de encuentro pero deben permitir cambiar los permanentes y cambiantes valores individuales. Si las exigencias no son satisfechas no habrá cooperación en la relación, ante una negativa de la venta, los productores cambiarán su comportamiento, es un orden espontáneo que permite expresar la creatividad. La competencia es la garantía de experimentar nuevos productos, nuevos precios, nuevas formas para captar demandantes. Bien lo expresó el economista F. Hayek: en manos de los planificadores, las visiones son tan simplistas que ignoran las reglas subyacentes de precios, ganancias y competencia que a través del tiempo se acomodan a las exigencias de los consumidores.

Ninguna situación es tan mala que no se pueda empeorar. En este sentido, saber que una situación es subóptima no implica una intervención coercitiva por parte de Bienestar Universitario para mejorarla, ya que su acción está sujeta a un conjunto de restricciones que pueden profundizar el problema con la intervención. Un análisis integral de la participación de Bienestar Universitario en el control de precios requiere abordar la situación que está interviniendo con una visión que no se limite a la mejor opción para resolver el problema actual, sino también a las posibles consecuencias de la acción de una decisión de actuar, o de no hacerlo.



[1] Aquellos en los que incurre un productor independiente de su nivel de producción, deben pagarse produzca o no la empresa, por ejemplo: arrendamientos, servicios públicos e interés de capital

[2] Interesa el caso de las impresiones porque existe una cooperación entre toda la comunidad universitaria. Sin embargo, el ejemplo de regulación vía precios también se observa en el mercado de minutos de celular y películas piratas, no obstante no hacen parte del argumento porque su legitimidad ante la Universidad no existe.

lunes, 4 de octubre de 2010

La ciencia es una coincidencia

Seductora la conclusión del texto "37 modos de hacer ciencia en América Latina", plantear la ciencia como una coincidencia de fuerzas todas con tensiones y direcciones múltiples, descarga el concepto de ciencia en un entramado social, especie de formaciones geológicas de estratos que emergen en la medida que el tiempo y las formaciones sociales posibilitan su llegada. La ciencia es un producto social que resulta de la convergencia entre: científico, proyecto de saber, grupo, institución y interlocutor

"la ciencia -la buena ciencia- es una construcción improbable y tensa. Improbable, porque siempre y cada vez tiene que ir derrotando la entropía: siempre y cada vez es más fácil no hacer ciencia o hacerla menos buena. Tensa, porque la buena producción científica necesita que converjan hacia ella fuerzas distintas y que suelen diverger: la formación del investigador, los incentivos institucionales, las políticas públicas, las expectativas del público...pueden y suelen halar en sentidos diversos y, en todo caso , suelen hacerlo en direcciones no del todo propicias a la creación de saberes novedosos" p. 372 (Gómez B, Alejandro y Jaramillo, Hernan (comp.), 1997)

viernes, 24 de abril de 2009

ayudas para la metodología

Por favor, complementen sus trabajos leyendo algunas de estas referencias. En especial, la primera y la segunda, aportan herramientas para justificar la metodología.

http://contrasentido.yukei.net/wp-content/uploads/2007/08/modulo3.pdf

http://contrasentido.yukei.net/wp-content/uploads/2007/08/modulo4.pdf

http://www.idesaa.edu.mx/v2/seminvestigacion/FormProbsInv.pdf

http://fce.unse.edu.ar/mi2/Archivos/SESION%20I-SEM%20II-MI1.pdf

Recuerden que definir el ¿cómo?, adecuadamente, despeja el camino y el transito se hace menos tortuoso. Las investigaciones mantienen su validez en el tiempo porque la metodología es limpia, sencilla y potente.

domingo, 19 de abril de 2009

Leer e Investigar

El ejercicio de interpretar y analizar no es más que una transformación del hábito de leer. Una vez se aprende a leer, a disfrutar y sentir la tranformación del pensamiento fruto de proceso interior de asimilación, quedamos atrapados por la esencia del libro que derrama sus letras sobre nuestra conciencia, estamos encantados, perplejos, absortos y caminamos a través de los espacios de las letras buscando la comparación, invertimos el timepo buscando, algo así, como la imagen real de un mundo irreal. El proceso invertido cautiva el deseo de los investigadores, observar las imágenes reales, entrar en el estado de análisis e interpretación para finalizar con un escrito que recoja, lo más claro posible, los pensamientos análiticos del investigador. Un libro te envulve, devora tus ansias, te aisla a la vez que te conecta con un mundo habitado; así mismo un investigador debe habitar el objeto de estudio, aislarse de sus juicios y controlar sus ansias, el investigador debe construir respuestas justificadas, coherentes, unidas a una cadena de hechos que develan la verdad, ésta última se encarga de envolver, de nuevo, la conciencia del lector.

martes, 31 de marzo de 2009

Para convocatorias, colciencia nos dice lo siguiente (parte 1) :
SUBDIRECCION DE PROGRAMAS DE DESARROLLO CIENTIFICO Y TECNOLOGICO


I. LA PROPUESTA DE INVESTIGACION

La propuesta de investigación es la única vía de comunicación que el investigador tiene con las instancias con mayor inherencia en la toma de la decisión final, como son los evaluadores y el Consejo del Programa. La alta demanda y los principios de equidad e imparcialidad que rigen en COLCIENCIAS, hacen que la selección final dependa de la calidad técnica, pertinencia y solidez de la propuesta. Esta parte de la guía intenta apoyar al investigador en el cumplimiento riguroso y preciso de los requisitos básicos que debe cumplir la propuesta de investigación.

Aunque el volumen de información que debe contener una propuesta de investigación es difícil de determinar, se recomienda que ésta no exceda las 15 páginas excluyendo cuadros presupuestales, hojas de vida resumidas y otros anexos. Aunque las secciones de un proyecto de investigación pueden variar de una propuesta a otra, para los propósitos de la Subdirección de Programas de Desarrollo Científico y tecnológico de COLCIENCIAS se deben diligenciar los siguientes componentes de acuerdo con las especificaciones dadas a continuación:

1.0 INFORMACION GENERAL DEL PROYECTO:

Diligenciar de acuerdo con lo solicitado en el formato del Anexo 1 los datos relacionados con: Título de la propuesta, Investigador principal, coinvestigadores, grupo de investigación, entidad, lugar de ejecución, duración del proyecto, tipo de proyecto y de financiación solicitada, montos solicitados, de contrapartida y totales, descriptores y Programa de Ciencia y Tecnología sugerido.

2.0 RESUMEN EJECUTIVO:

El resumen del proyecto debe elaborarse en un máximo aproximado de 1000 palabras (dos hojas a espacio sencillo) y contener la información necesaria para darle al lector una idea precisa de la pertinencia y calidad proyecto. Teniendo en cuenta que el resumen forma parte de la documentación que respalda el contrato en el evento de que el proyecto sea aprobado, los objetivos (general y específicos), resultados esperados y estrategia de comunicación deben ser presentados en forma clara y precisa. Se recomienda además hacer una breve síntesis del problema a investigar, marco teórico y metodología a utilizar.

3.0 DESCRIPCION DEL PROYECTO:

3.1 Planteamiento del Problema:
En la definición del problema de estudio es fundamental identificar claramente la pregunta que se quiere responder o el problema concreto a cuya solución o entendimiento se contribuirá con la ejecución del proyecto de investigación. Por lo tanto se recomienda hacer una descripción precisa y completa de la naturaleza y magnitud del problema y justificar la necesidad de la investigación en términos del desarrollo del país y/o del aporte al conocimiento científico global.

3.2 Impacto esperado:
El impacto esperado no es una reformulación de los resultados sino una descripción de la incidencia de los resultados desde el punto de vista de los asuntos o problemas estratégicos definidos en los Planes Estratégicos de los Programas Nacionales. Se relacionan principalmente con la solución de problemas nacionales o globales, y/o con el desarrollo del país, en términos académicos, socioeconómicos, ambientales, de productividad, etc. El investigador debe identificar claramente cuál es el aporte del proyecto al fortalecimiento de la capacidad científica nacional y, cuando lo amerite, al conocimiento de frontera a nivel mundial.

3.3 Usuarios directos e indirectos potenciales de los resultados de la investigación:
El investigador debe identificar las instituciones, gremios y comunidades, nacionales o internacionales, que podrán utilizar los resultados de la investigación para el desarrollo de sus objetivos, políticas, planes o programas.

3.4 Marco teórico y estado del arte:
Síntesis del contexto general (nacional y mundial) en el cual se ubica el tema de la propuesta, estado actual del conocimiento del problema, brechas que existen y vacío que se quiere llenar con el proyecto; porqué y cómo la investigación propuesta, a diferencia de investigaciones previas, contribuirá, con probabilidades de éxito, a la solución o comprensión del problema planteado.

3.5 Objetivos:
Los objetivos deben mostrar una relación clara y consistente con la descripción del problema y, específicamente, con las preguntas y/o hipótesis que se quieren resolver. La formulación de objetivos claros y viables constituye una base importante para juzgar el resto de la propuesta y además facilita la estructuración de la metodología. Se recomienda formular un solo objetivo general global, coherente con el problema planteado, y dos o más objetivos específicos que conducirán a lograr el objetivo general y que son alcanzables con la metodología propuesta. Con el logro de los objetivos específicos se espera, entre otros, encontrar respuesta a una o más de las siguientes preguntas: Cuál será el conocimiento generado si el trabajo se realiza ? Qué solución tecnológica se espera desarrollar? Recuerde que la creación de conocimiento es más que la sola generación de datos nuevos. Recuerde que no debe confundir objetivos con actividades o procedimientos metodológicos.

3.6 Metodología Propuesta:
Debe mostrar, en forma organizada, y precisa, cómo serán alcanzados cada uno de los objetivos específicos propuestos. La metodología debe reflejar la estructura lógica y el rigor científico del proceso de investigación desde la elección de un enfoque metodológico específico (preguntas con hipótesis fundamentadas correspondientes, diseños muestrales o experimentales) hasta la forma como se van a analizar, interpretar y presentar los resultados. Deben detallarse, los procedimientos, técnicas, actividades y demás estrategias metodológicos requeridas para la investigación. Deberá indicarse el proceso a seguir en la recolección de la información, así como en la organización, sistematización y análisis de los datos. Tenga en cuenta que el diseño metodológico es la base para planificar todas las actividades que demanda el proyecto y para determinar los recursos humanos y financieros requeridos. Una metodología vaga o imprecisa no brinda elementos para evaluar la pertinencia de los recursos solicitados.
Para los Programas Nacionales que lo exigen, el investigador deberá describir las consideraciones éticas según lo dispuesto en la Resolución No. 008430 de 1993 del Ministerio de Salud y en la Ley 84 de 1989. Adicionalmente se deberá anexar la carta de aprobación del comité de ética de la Institución. En el caso de la investigación en humanos, es indispensable que este comité de ética institucional, además de los estipulado en la Resolución 008430, determine la categoria de riesgo a los humanos

miércoles, 11 de marzo de 2009

Colombia invierte 0,4 por ciento del PIB en tecnología

Colombia invierte 0,4 por ciento del PIB en tecnología


Para la directora del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (Ocyt), Mónica Salazar, la clase dirigente del país y la sociedad en su conjunto debe conocer y entender que la innovación es un factor primordial para aumentar la productividad.
Salazar llega a esta conclusión tras conocerse los resultados de un estudio del Ocyt donde se indagaron los principales indicadores de la actividad tecnológica en el país. La experta analiza que se han realizado muchos esfuerzos para aumentar la capacidad de innovación pero al comparar las cifras con otros países considera que aún falta mucho camino por recorrer.
El estudio de Ciencia y Tecnología, que se presentará en las próximas semanas, afirma que el país invirtió en el 2007 un total de 1,7 billones de pesos en ciencia, tecnología e innovación, es decir, 0,4 por ciento del Producto Internet Bruto (BID).Según la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana los países latinoamericanos están lejos de alcanzar los montos de inversión de naciones como Estados Unidos, Canadá o el bloque europeo, sin embargo, Brasil es el único país del continente que supera el umbral del uno por ciento del PIB.
La media de inversión en suramericana es de 0,4 por ciento.El estudio permite conocer que la inversión tecnológica en el país proviene en un 50 por ciento de la actividad estatal y el otro 50 por ciento de iniciativas privadas nacionales. Gracias al estudio se conoce que Colombia no está aprovechando los recursos internacionales que apoyan el desarrollo de la ciencia en el mundo. “Es bajo el recurso internacional que captamos”, afirmó Salazar. Otro de los aspectos que valora el estudio es el número de investigadores activos que están desarrollando sus actividades.
El OcyT analiza sólo aquellas personas que tenga un trabajo reconocido en los últimos dos años .Tras realizar la primera depuración se concluyó que Colombia tiene un total de 12.000 investigadores activos en todo el país. Es decir, 273 científicos por cada millón de habitantes. Igualmente, se conoció que un total de 5.179 personas tiene título de doctor.
“El ideal de inversión en países de América Latina es del uno por ciento y estamos hablando del 0,4 por ciento en Colombia. Si quisiéramos ser mas extractos es de 0.16 por ciento cuando hablamos sólo de inversión en investigación y desarrollo”, añadió Salazar. Uno de los indicadores más positivos es el incremento de programas educativos para realizar doctorado. Mientras que en el año 2.000 se presentaron 43 programas al 2007 ya se registran 73. “ Lo que esta cifra quiere decir es que el país viene haciendo un esfuerzo importante para formar doctores” explicó la directora del Observatorio Colombiano de Ciencia Y Tecnología.
“El incremento de programas de educación superior para formación al más alto nivel es del 70 por ciento”, añadió-Pese al aumento de doctores en el país el OcyT recomienda que se debe hacer un mayor esfuerzo para incrementar el numero de ciudadanos que logran el título académico. Los indicadores tecnológicos del país se dan a conocer un mes después de que el presidente aprobara la Ley de Ciencia y Tecnología, donde el país le apuesta a invertir en la ciencia para mejorar su aparato productivo. El estudio se convierte en un indicador para que las entidades encargadas de la innovación en Colombia tengan información para tomar decisiones de inversión.

Fuente: Bancolombia